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martes, 16 de diciembre de 2008

HOMBRO DOLOROSO (Tendinitis del manguito de los rotadores/ Síndrome de pinzamiento/ Bursitis subacromial)


TENDINITIS DEL MANGUITO DE LOS ROTADORES

El manguito de los rotadores (supraespinoso, infraespinoso, subescapular y redondo menor) mantiene la cabeza humeral en la fosa glenoidea de la escápula. La rotura e inflamación de estos tendones suele producirse en los deportes que requieren movimientos repetitivos del brazo por encima de la cabeza (p. ej., béisbol, natación a estilo libre, espalda y mariposa, levantamiento de pesas y deportes de raqueta).
La elevación hacia adelante hace que la cabeza humeral, con el hombro en flexión anterógrada, choque contra el acromión y el ligamento coracoacromial, que rozan contra el tendón del supraespinoso.
La irritación crónica puede producir bursitis subacromial, inflamación y erosiones de los tendones. Una fuerza excesiva aguda puede producir una rotura en el manguito rotador. Si se continúa con el ejercicio a pesar del dolor, la lesión progresa a una periostitis y a la avulsión de los tendones de sus inserciones en las tuberosidades del húmero.

Causas y síntomas

Las actividades deportivas que se asocian con frecuencia a esta condición son los deportes de raqueta, la natación, los deportes de lanzamiento y el levantamiento de pesas, Cuando el brazo se eleva por encima del nivel del hombro el manguito roza con el extremo del acromion siendo causa de inflamaciones, desgarros y roturas. También un accidente único y violento puede causar la rotura tendinosa en personas jóvenes aunque lo más frecuente es el desgaste debido a la edad, asociado o no a las tareas repetidas con el brazo por encima de la horizontal y en ocasiones desencadenado por un golpe, una caída o un sobreesfuerzo.
Otras actividades como pintar, conducir o la carpintería también pueden causar y/o agravar los síntomas. La tendinitis a menudo provoca dolor con acciones como peinarse, ponerse una chaqueta, meterse la camisa o dormir sobre el hombro o con el brazo sobre la cabeza. Esta patología puede provocar un dolor agudo, o puede ser crónica con un dolor sordo que dura varios meses.


Diagnóstico

Existen varias formas de identificar la tendinitis del manguito rotador:

1. Tests específicos en la exploración física.

2. Las radiografías pueden ser de utilidad para detectar "espinas" óseas.

3. En casos complicados, se puede pedir una RMN (resonancia magnética nuclear) para evaluar los tendones del manguito buscando desgarros o signos degenerativos.

4. las artrografías (radiografías que se hacen después de inyectar una sustancia detectable en los rayos X dentro de la articulación), pueden detectar el desgarro completo del tendón, pero casi nunca son lo suficientemente sensibles como para detectar los desgarros parciales.

Tratamiento

El tratamiento generalmente es no-quirúrgico. Los objetivos del programa de tratamiento son, en primer lugar reducir la inflamación y posteriormente distender y fortalecer los músculos que componen el manguito rotador. La inflamación usualmente es controlada con reposo, hielo y medicación oral (antiinflamatorios).
Es conveniente reducir o evitar la actividad desencadenante. Esto puede significar por ejemplo, nadar distancias menores o evitar el servicio sobre la cabeza en el tenis. Puede que necesite modificar ciertas actividades de su trabajo durante algún tiempo (ej. el uso de un ratón de ordenador, pintar, etc...).

Una vez que la inflamación ha sido controlada, su médico probablemente prescribirá un programa de estiramiento y fortalecimiento. Es importante que usted cumpla con este programa para conseguir resultados duraderos. Al comienzo del programa de fortalecimiento puede resultarle de ayuda la aplicación de hielo sobre el hombro después de los ejercicios. Los ejercicios de estiramiento se realizan antes que los de fuerza para calentar y distender los músculos del manguito.
Realice los siguientes ejercicios al menos en cuatro sesiones semanales, preferiblemente a diario, con días de descanso ocasionales.


Estiramiento 1
Llevar la mano del miembro afectado al hombro opuesto. Adelantar ligeramente el hombro. Debería experimentar un ligero estiramiento en el hombro afectado.




Ejercicio 1
Con la mano sujetando una pesa (con el pulgar hacia abajo), eleve el brazo extendido hasta un ángulo de 45º o hasta donde el dolor lo permita.



Estiramiento 2
Coloque el brazo afectado sobre la cabeza, con la mano extendida hacia la parte posterior del hombro contrario. Lentamente lleve el codo doblado hacia atrás.


Ejercicio 2
Este ejercicio puede realizarse de pie con una goma, o tumbado sobre el lado doloroso con pesos (ver el dibujo inferior). Comenzar con varias repeticiones de movimientos lentos y progresar con más peso o tensión de la goma.


Estiramiento 3

Llevar la mano del brazo afecto al hombro opuesto. Adelantar el hombro ligeramente. Usted debería experimentar un cierto estiramiento en el hombro afectado.



Ejercicio 3

Túmbese en una mesa con el codo en el borde y la mano colgando, con un peso en la mano. Levantar el peso paralelo al suelo hasta el nivel de la mesa o de la cabeza (manteniendo la espalda plana, sin arquearla). Elevar el codo en dirección al techo de manera que se aproximen los omóplatos. Comenzar con un peso pequeño y aumentar progresivamente. Recuerde: el ejercicio debe ser lento y controlado.

Nota: Usted puede experimentar algunas molestias, pero no debe sentir dolor. Estos métodos pueden funcionar por sí solos o requerir la utilización complementaria de fisioterapia (ultrasonidos, estimulación eléctrica, etc.). La solución quirúrgica del problema se plantea generalmente si el tratamiento descrito no tiene éxito.

sábado, 18 de octubre de 2008

Fascitis plantar



Definición

Es una inflamación (irritación e hinchazón) del tejido grueso en la parte inferior del pie que causa discapacidad y dolor en el talón.

Causas y factores de riesgo



En la parte inferior del pie, hay una banda gruesa de tejido llamada fascia plantar que cubre los huesos de esta área. Esta fascia puede inflamarse y causar dolor en algunas personas, lo cual dificulta el caminar. Entre algunos factores de riesgo para el desarrollo de esta condición se incluyen problemas con el arco del pie (pie plano y pie con arcos altos), obesidad, aumento de peso repentino, correr y un tendón de Aquiles (el tendón que conecta los músculos de la pantorrilla al talón) muy tenso.

Un paciente típico es un hombre activo con una edad comprendida entre los 40 y 70 años de edad.

Ésta es una de las quejas ortopédicas más comunes relacionadas con el pie y se piensa que es causada comúnmente por un espolón en el talón. Sin embargo, las investigaciones han encontrado que no es cierto, ya que bajo los rayos X se observan espolones en el talón en personas con y sin fascitis plantar.

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Síntomas



El síntoma más común es el dolor en la parte inferior del talón. Generalmente es agudo en la mañana y va disminuyendo a lo largo del día. Al finalizar el día, el dolor puede ser reemplazado por un dolor sordo que aumenta con el descanso.



Signos y exámenes



Los hallazgos del examen típico son la rigidez en la parte inferior del talón, cerca de la línea media; inflamación leve y enrojecimiento.

Se pueden realizar rayos-X para descartar otros problemas, pero la presencia o ausencia de un espolón en el talón no es significativa.



Tratamiento




El tratamiento conservador es casi siempre exitoso en esta población, pero necesita tiempo. El tratamiento puede durar desde algunos meses hasta dos años antes de que los síntomas se reduzcan o resuelvan; sin embargo, casi el 90% de los pacientes mejora en nueve meses. El tratamiento inicial consiste generalmente en movilizaciones activas y pasivas, ejercicios que permitan extender el talón, la utilización de fisioterapia (U.S , LASER), usar plantillas, colocarse una férula durante la noche y tomar medicamentos antinflamatorios. Si estas indicaciones no arrojan resultados positivos, por lo general colocar el pie afectado en una férula corta para pierna (una férula que llegue hasta la rodilla, pero no por encima de ella) por tres a seis semanas es muy efectivo para reducir el dolor y la inflamación.

Algunos médicos indican inyecciones de esteroides, las cuales pueden proporcionar un alivio duradero en aproximadamente el 50 % de las personas. No obstante, esta inyección es muy dolorosa y no es recomendable para todos los pacientes.

En algunos casos es necesario realizar una cirugía con el fin de liberar la fascia tensa e inflamada.



Expectativas pronóstico



Casi todos los pacientes mejoran en un año a partir de la iniciación de la terapia no quirúrgica, sin dificultades a largo plazo. De los pocos pacientes que requieren cirugía, más del 95% siente alivio del dolor de talón..



Complicaciones



Una complicación de la terapia no quirúrgica es que el dolor no disminuya. En el caso de la terapia quirúrgica existe el riesgo de lesión a un nervio, infección y el hecho de no lograr aliviar el dolor.


TRATAMIENTO KINESICO



Además, del tratamiento citado anteriormente se debe tener en cuenta todas las alteraciones patológicas que produce el pie plano en la estructura corporal y sus consecuencias. Por lo tanto como terapeutas debes tratar en primer termino el dolor en los diferentes sectores, (metatarsos,, tibiales , gemelos, rodillas, raquiz) . y asi de esta manera producir analgesia, y trabajar con elongaciones las regiones acortadas (contracturadas) y fortalecer las debilitadas, evitando deformaciones , logrando movilidad de las articulaciones tratadas.

miércoles, 2 de julio de 2008




Lesiones de rodilla: Menisco

La rodilla, es posiblemente la articulación más propensa a sufrir lesiones en el desarrollo de todo tipo de disciplinas deportivas. A lo largo de una serie de artículos, comenzando por el presente, se van a comentar las patologías más comunes en la citada articulación referidas al menisco, los ligamentos asociados y, las lesiones a nivel óseo.

LESIONES DE MENISCO


Son las lesiones más comunes en el complejo estructural de la rodilla. El elemento en cuestión, se divide en dos zonas: una vascularizada sita en la zona externa y, otra no vascularizada, en la zona interna. En caso de lesión, si afecta a la primera zona, cabe la posibilidad de cicatrización, la cuál no es posible si se localiza en la segunda.


FUNCIONES DEL MENISCO


a) Absorbe los choques y/o transmisiones de carga en la articulación: evita el impacto entre el fémur y la tibia, gracias a su estructura elástica soporta las tensiones provocadas por el apoyo de la pierna.

b) Ayuda a lubricar la rodilla: mediante la secreción del líquido sinovial.

c) Limitación de los extremos de la flexión y extensión: actúa como tope.

d) Estabilizador de la rodilla

Con la edad el menisco va perdiendo parte de su porcentaje de agua, la pérdida de hidratación implica una disminución en su elasticidad, un proceso degenerativo que hace la zona más frágil, facilitando su ruptura.

MECANISMOS DE RUPTURA MENISCAL

Estadísticamente, el menisco interno es más propenso a la ruptura, como consecuencia de la aplicación crítica de fuerzas de tracción, compresión o una suma de ambas.

El mecanismo lesional más común es la suma de soportar el peso corporal y, un movimiento incorrecto en la zona, esto es, forzar la flexión unida a la rotación de la articulación; o bien, una extensión unida de nuevo a la rotación. Ambas confluencias de esfuerzos, provocan la compresión del menisco, cuando la acción se produce de una forma más violenta o bien de manera muy reiterada, puede producirse la lesión. El sentido de la rotación, determina la zona afectada del menisco.


FACTORES QUE FAVORECEN LA RUPTURA

1) Insuficiencia muscular: Hace que la rodilla este más desprotegida, existe una menor estabilidad de la misma.

2) Hábitos laborales: ciertas profesiones exigen con frecuencia posturas forzadas en flexión.

3) Desviación de las rodillas en valgo o en varo: esto provoca una mayor compresión en ciertos compartimentos de la rodilla. En genu varo, las rodillas separadas con forma de “( )”, se produce una mayor compresión en la zona interna de la rodilla. En genu valgo, con rodillas en forma de “X”, se produce mayor compresión en el compartimento externo.

4) Obesidad: A mayor peso la presión a soportar en la rodilla es mayor.

5) Esfuerzos violentos: La práctica deportiva, la ejecución de gestos extremos, aumenta el riesgo de lesión.

6 Desgaste: En ocasiones, el mecanismo lesional puede ser algo tan cotidiano como bajar una acera o un peldaño, se da un apoyo un poco más fuerte de lo habitual sobre esta estructura ya castigada y se acaba por romper.

TRATAMIENTO

1) Frío local: efectivo durante las primeras 72 horas. Se utiliza la típica bolsa con cubitos de hielo o el cold pack (bolsa estanca con un gel en su interior que se enfría en la nevera); en caso de carecer de estos medios nos puede servir una bolsa de guisantes congelados o similar, Nunca en contracto directo con la piel para evitar quemaduras por congelación. Lo habitual es mantenerlo unos 20 minutos cada dos horas.

2) Reposo mínimo de 24 a 48 horas, para evitar aumentar la lesión.

3) Vendaje compresivo elástico, no rígido para no cortar la circulación de la sangre.

4) Elevación de la extremidad durante varios días. Si el paciente está tumbado, se coloca una almohada bajo la pierna, de forma que el pie esté más alto que el corazón. Si el paciente se sienta, apoyará la pierna sobre una silla.

5) Si existe derrame se puede aplicar un masaje con hielo o evacuatorio para disminuir el dolor.

A continuación se va a singularizar el tratamiento dependiendo de la zona afectada:


Lesión en la zona vascularizada:

1) Reposo de 7 a 10 días. Siguiendo las medidas anteriores.

2) Trabajo de potenciación muscular: se han de evitar esfuerzos y trabajos en las posiciones que actúan como tope en la rodilla (máxima flexión y máxima extensión). El trabajo de fortalecimiento ayudará a que la carga soportada por el menisco sea menor (nuestro preparador físico en la sección de “pico de forma” os puede ayudar en un programa de trabajo).

3) El período de dolor suele oscilar entre 10 y 20 días. Cuando hablamos de deportistas el período de descanso de práctica deportiva suele rondar el mes o mes y medio. Según la magnitud de la lesión en la estructura meniscal. Lo ideal es hacer otra resonancia control para corroborar que la cicatrización ha sido correcta.

domingo, 8 de junio de 2008



Epicondilitis, codo de tenista

Descripción

Distensión dolorosa de los músculos laterales del antebrazo (extensores de los dedos y de la muñeca) o de sus inserciones tendinosas cerca de su origen en el epicóndilo humeral (protuberancia ósea del húmero en el lado externo del codo)La epicondilitis es quizás la inflamación músculo-tendinosa más frecuente de la práctica deportiva.

Síntomas y Signos

El dolor en el epicóndilo humeral puede ser intenso e irradiar hacia el lado externo del brazo y del antebrazo. Se acentúa con la flexión dorsal y la supinación de la muñeca contra resistencia y con la extensión contra resistencia de los dedos con el codo extendido. Existe dolor lancinante a nivel inmediatamente distal al epicóndilo. El déficit de fuerza de la muñeca en la flexión dorsal puede ser pronunciada. La exploración radiológica es negativa, sin embargo una Ecografía puede dar signos característicos y diagnósticos.


Diagnóstico Diferencial

El diagnostico diferencial incluye la inflamación de la articulación radio-humeral, por ejemplo, en la Artritis Reumatoidea o la gota, y el dolor referido de una afección de columna cervical.


Tratamiento

El tratamiento depende de la intensidad del proceso. En los casos leves, al evitar los movimientos que producen dolor se consigue una mejoría gradual, que a menudo tarda semanas o meses en ser completa.En casos mas severos, el tratamiento médico en el periodo agudo consistirá en aplicación de frío, descanso deportivo o de la actividad por un lapso de aproximadamente 7 días. Para luego iniciar tratamiento donde utilizamos fisioterapia MOVHA, 12 o 18 sesiones dependiendo de la antigüedad y severidad de la lesión, mas Láserterapia con láser de baja potencia en puntos de acupuntura y puntos de dolor, mas Termoterapia con alternancia Frío-Calor .

Ejercicios

De suma importancia para la recuperación son los ejercicios de fortalecimiento muscular del poder extensor del antebrazo, del tipo de los isométricos, y también aquellos que se realizan con fuerza excéntrica como los de la técnica Pilates.Para esto trabajamos con una pauta de ejercicios con técnica Pilates para realizar a diario en casa y en casos mas severos se agrega un programa de 10 sesiones de rehabilitación Pilates en el instituto con uso intensivo de equipamiento.

Resultados

Nuestros resultados, con técnicas no invasivas y no medicamentosas (básicamente Fisioterapia Movha y Láser), que buscan no solo el alivio rápido del dolor sino la reparación fisiológica de la lesión, son cercanos al 80% de pacientes dados de alta sin síntomas después de realizar un número de entre 10 y 20 sesiones de fisioterapia, para lesiones moderadas y severas de menos de 6 meses de evolución, tratamientos realizados sin interrupciones y siguiendo las indicaciones de cuidado y ejercicio en forma regular. Hemos observado que el antecedente de infiltraciones previas y una antiguedad mayor a 6 meses puede retrasar la respuesta o incidir en un resultado parcial a la terapia.